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Un nuevo concepto de centro de educación y entretenimiento canino

jun 20, 2016

BLOG: Los miedos de San Juan


¡Verbena! ¡Tormenta! Mi perro tiene miedo, ¿cómo puedo ayudarle?

El miedo es una respuesta del perro ante estímulos que: 

- han sido una mala experiencia (Ej.: miedo a un bastón si le han hecho daño con él)
- están relacionados con una mala experiencia (Ej.: cuando vio pasar una bici alguien tocó un claxon y le asustó; desarrolla miedo a las bicis) o
- sencillamente son desconocidos (socialización deficiente) 

Si bien es cierto que el miedo tiene un alto porcentaje de componente genético, podemos trabajar con el perro desde joven para habituarle a ciertos estímulos, y evitar así que de adulto los toleres sin problemas. Es muy importante trabajar este tema dentro de la etapa de socialización del cachorro, entre los 2-4 meses de edad, dependiendo del tipo de perro, ya que se trata de una etapa de descubrimiento y curiosidad en la que por norma todavía no ha desarrollado el miedo a lo desconocido, y donde los cachorros aprenden si los estímulos nuevos serán agradables, inofensivos o desagradables en un futuro. Todo aquello aprendido en esta época queda fuertemente impregnado en el cachorro para el resto de su vida, y nos facilitará mucho las cosas que coincidan en ella situaciones como tormentas o verbenas.
 
El miedo a los fuegos artificiales, igual que las tormentas, es muy común entre los perros. El ruido que provocan es muy fuerte, y teniendo en cuenta su mayor sensibilidad auditiva respecto a nosotros, parece natural que se asusten.
 
Las reacciones a un estímulo que provoca miedo pueden ser ansiedad, temblores, vocalizaciones, respiración agitada, caminar o correr de un lado a otro, masticar cosas compulsivamente, salivar en exceso, esconderse...  
 
Cosas que podemos hacer para evitar los miedos: 

  • Prevención 

Para prevenir que el perro de adulto no tenga miedo a los fuegos artificiales, y, en general a los ruidos fuertes, como las tormentas, es importante exponerle de cachorro, durante la etapa de socialización, siempre de forma calmada y relacionando la situación con algo positivo como comida, juego o afecto (siempre y cuando no esté sufriendo, no queremos reforzarle eso!) Una exposición obligada a un estímulo se llama inundación. Aunque parezca que si se utiliza la inundación con ruidos fuertes (o cualquier otro estímulo del que tenga miedo) nuestro perro se “acabará acostumbrando”, lo más probable es que empeoremos su miedo, debido a que le inducimos a un estado de indefensión del que no puede escapar. 

  • Terapia comportamental

Una habituación gradual a los petardos ayudará al perro a acostumbrarse. Debe hacerse poco a poco y vigilar la tolerancia del perro para alcanzar el objetivo. Es mejor contactar con un profesional del comportamiento canino, un etólogo o un educador, que nos ayude a marcar las pautas.

- Ponerle un audio especialmente creado para este fin, donde aparecen sonidos de petardos, con el volumen al mínimo. Jugar con el volumen y con el tiempo de exposición, reforzando la tolerancia del perro con técnicas de adiestramiento en positivo. Debe tenerse en cuenta que los fuegos artificiales, aparte de hacer ruido, van acompañados de otras características como el olor o un ambiente generalmente festivo que son difíciles de recrear a la hora de trabajar, y que puede hacer que el perro no actúe de la misma forma que con un audio grabado.
- Trabajar con fuegos artificiales a distancia y de poca intensidad, poco a poco y reforzando la actuación positiva del perro.
- Dada la gran dificultad y al gran riesgo de que un error estropee la terapia, recomendamos muy efusivamente no llevarla a cabo sin la intervención de un profesional, o los resultados pueden ser desastrosos.

Que sea un trabajo arduo no lo convierte en imposible, pero no siempre tenemos la posibilidad de realizarlo. Sin embargo, sí podemos hacer algunas cosas para ayudar a nuestro perro a superar esta situación con más tranquilidad; de esta manera favoreceremos que gradualmente la vaya tolerando mejor. 

  • Adaptar el entorno

   - Nuestra actitud es muy importante. No ayudamos a nuestro perro si le abrazamos, le acariciamos o le hablamos con voz suave cosas como “tranquilo, no pasa nada”. Muchos os habréis dado cuenta de que el perro no se encuentra mejor con esta técnica, apta para el ser humano que entiende las palabras y le podemos explicar las cosas. En el lenguaje del perro, estamos reforzando su conducta; si nos ve preocupados o nerviosos, se preocupará él también, ya que NOSOTROS SOMOS SU GUÍA Y REFERENTE.
   - No le saques a la calle si no quiere. Si un día se hace sus cosas en casa de manera puntual, tampoco pasa nada. Si tienes que sacarle sí o sí, busca los momentos más tranquilos, y si es necesario llévatelo con el coche a una zona más soportable. Y sobretodo, NO LE QUITES LA CORREA. Aún así, por precaución, no te olvides de llevarlo identificado con una chapita con su nombre y número de teléfono a parte de con el chip, si se escapa será mucho más fácil y rápido que te localicen.
   - NO LE RIÑAS NI LE OBLIGUES. Sólo empeorarás las cosas.
   - Procura amortiguar el sonido del exterior cerrando puertas y ventanas, puedes poner música tranquila o la tele.
   - Prepárale una “madriguera” donde refugiarse si quiere, un espacio cómodo, cubierto y con la espalda protegida. Podemos usar un trasportín con un cojín (si dentro se siente a gusto), una caja tumbada para que entre y salga libremente, una toalla entre dos sillas arrimadas a la pared… muchos perros se refugian en el cuarto de baño, ya que es la parte de la casa que acostumbra a estar más aislada del exterior. DÉJALE ESTAR DONDE SE SIENTA MÁS A GUSTO.
   - Procura no dejarle solo. Es muy probable que, aunque lo esté pasando mal, esté más tranquilo si se sabe acompañado de su familia.

  • Otros paliativos:

   - Medicación. Existen medicamentos que nos aconsejará nuestro veterinario que pueden ayudar a reducir su nivel de estrés. Como los ansiolíticos. Hay otros medicamentos alternativos como Zylkene o Calmex que tienen un efecto tranquilizador. O DAP, que son feromonas caninas inodoras para nosotros que ayudan al perro a estar más tranquilo. Los encontramos en píldoras, collar o difusor eléctrico. Cuidado con los sedantes o relajantes que dejan al perro en un estado de semi-conciencia que en realidad no le ayudan a sentirse mejor, sólo le dejan KO. No sólo no dejará de tener miedo, sino que además se encontrará en un estado de indefensión.
   - Camisetas antiestrés, que presionan puntos concretos del cuerpo basándose en acupuntura, acupresión y técnicas del método Tellington Ttouch, que ayudan a relajar al perro.
   - Puedes colocar una cinta o pañuelo alrededor del cuerpo del perro, como se indica en la imagen. El objetivo es presionar una serie de puntos que estimulan la circulación sanguínea y aligeran la tensión y la irritabilidad.

 
 


Cuida de tu perro en estas situaciones tan difíciles, él también lo haría por tí si pudiera.